Lula, de la cárcel a la presidencia (Futurock, 2024) Juan Manuel Karg
¿Hace falta que te lo diga?
Es la política, carajo. Ahora que me toca escribir estas líneas hay más libros en mi mesa sin leer que leídos, en el momento de un análisis político internacional me resulta imposible no ponerme en “modo técnico” y no remitir a los nodos centrales de nuestra historia reciente y que, como en mi mesa los libros triplican la superficie que los contiene y postran pendientes, algunos quedarán sin algún pasaje de justicia.
Cuando intentamos demostrar las políticas de las sociedades de América Latina o de cualquier región o como en este caso de un país, se encuentran insurgentes los diseños de gestión, la administración, y la forma en la que se implementan y van dirigidas hacia nuestros pueblos. Pero es común cuando se nombra a Lula que afloren etiquetas ideológicas que constituyan un sesgo inquietante a la hora de realizar un análisis prudente. Este “adoctrinamiento ideológico” es articulado por las fuerzas de extrema derecha (Miranda et. al. 2024). Esto es asimilable a una falta de interpretación de los sentidos y los momentos históricos, una falla semántica y hermenéutica, por ejemplo cuando le atribuímos la palabra “izquierda” a todo aquello que nos molesta y “derecha” a lo que no nos molesta, aunque no sepamos muy bien qué significan esos términos, se repiten. Esta simplificación no sólo acaece el debate político, sino que también desdibuja la rica y compleja realidad de nuestras naciones.
La verdadera política no acontece cuando es obnubilada por el periodismo de guerra al mejor estilo lanatista, con tribunales a la carta, sino que lo hace cuando un sindicalista obrero metalúrgico decide ser un héroe para todo su pueblo y a pesar de los embates que sufre se mantiene en pie. También lo hace cuando se impulsan políticas que logran sacar a millones de brasileños de la pobreza extrema, y también cuando se piensa, se planifica y se ejecutan programas sociales para garantizar la alimentación, la salud y la educación.
La pregunta es ¿Por qué nos interesan más los bolsos de López que la forma en la que el peronismo interpela en la Argentina, o el PT en Brasil? ¿Por qué nos conformamos con lo obsceno y no nos preocupan las políticas públicas de los gobiernos de estos movimientos, que lograron cooptar a la mayoría de la clase trabajadora e incluirla en un proyecto nacional? ¿Por qué sopesa más el odio a la canción que versa “compañera piquetera si usted quiere hay tijera” que los millones de kilómetros y kilovatios desarrollados por el Ministerio de Planificación Federal, a cargo del Arq. Julio De Vido, único e irrepetible en la historia de un país como la Argentina? Es la política, carajo.
Si Aristóteles se encuentra con el sistema de justicia imperante en estos tiempos determinaría que no existe una politeia en términos de los griegos, se encontraría con la ausencia de los principios y valores fundamentales de una polis-comunidad-ciudad-estado. Al poco tiempo de ahondar en los asuntos políticos se moriría de un infarto. Ya estaba muerto en la década del 70 cuando la mera competencia por nuevos mercados subyugada a la narrativa neoliberal -y miserable- del “problema de la escasez de los recursos” sometió a sociedades enteras a la exacerbación de la desigualdad y la pobreza extrema, en la reestructuración de la economía mundial y su financiamiento (Teubal, 1985).
Para suerte de nosotros y desgracia de quienes quieren ver el mundo en llamas, en Brasil existe un Lula y en Argentina, existe el peronismo, y tenemos a Cristina, estamos llenos de “historia de superación de lo establecido y de lo dado” como dice Juan Manuel en el epílogo, sin embargo es irritante que por ejemplo, durante los gobiernos kirchneristas se incorporaron millones de abuelos y abuelas al sistema previsional -me va a dar un ataque mientras escribo esto- pero sus hijos y nietos sigan votando al PRO o LLA o cualquier monstruosidad que el Deep state financie y disfrace sólo para destruir al interés nacional. No se puede usar los derechos políticos para destruir a tu propia comunidad, a tu propia nación, es política, no es la timba.
Si sos un ser humano, ¿podríamos llegar a algún consenso de que al menos vamos a cuidar la vida en comunidad y no votarás en contra de tu propia vida? ¿Podrías tomar la decisión de iniciar cambios significativos en la sociedad y en la historia como Perón, Lula y Cristina?
Lula sigue esperando las disculpas públicas de Javier Milei -ponele-, así se lo habría solicitado a la recientemente olvidada canciller. El presidente le había dicho comunista corrupto y que merecía estar preso a nada más y nada menos que un jefe de estado en un medio estadounidense. Es la política, carajo. Cuando llegó el momento de arreglar las relaciones diplomáticas, el presidente brasileño le habría pedido a Mondino, por medio de su asesor, las disculpas públicas del presidente argentino, un gesto mínimo y, debo agregar, insuficiente, considerando que cuando Javier asume su mandato, invita primero a su asunción al golpista, conspirador y asesino de Jair Bolsonaro, del Partido Liberal, acusado de intento de golpe de estado y conspiración contra a Lula, también está implicado Fernando Cerimedo, ex asesor de Milei. Bolsonaro le habría presentado un plan a los comandantes del ejército y a la fuerza aérea, que sugería declarar el estado de sitio y crear una comisión que investigue el proceso electoral del 2022, el de los comicios que él mismo pierde, además detalla un plan para asesinar a Lula Da Silva, a su vicepresidente, Geraldo Alckmin, y al juez del supremo tribunal de justicia, Alexandre de Moraes, así de tenebroso. Secuestros, asesinatos, inestabilidad democrática.
Estamos repasando la obra que se llama ¡Qué votaste! Siento que la comunidad internacional ha perdido el respeto por el gobierno argentino desde que el inefable Mauricio Macri asumió la presidencia. Hace diez años, y no es por ser nostálgico, había otro tipo de integración latinoamericana, con otros modos y atributos, la posición de la Argentina en el mundo y en América Latina resultaba otra cosa, muy distinta a la que vemos hoy, pecaminosa, bochornosa, ghosteable. Todo se ha derrumbado. Pasa que cuando nos sentamos a decidir sobre los intereses de un país y de los países, debemos evaluar, sopesar, analizar qué es lo que nos conviene. Se podría pensar en los recursos naturales sin precedentes que tiene Brasil y en la relativamente corta distancia a la que se encuentra, con una de las mayores reservas de agua y biodiversidad del mundo, no sólo es el país con la mayor superficie de Latinoamérica, además tiene una gigante capacidad de producción en materia alimentaria y metalmecánica que nos excede. Es importante lo político para determinar procesos de integración, en primer lugar nuestros estados, y nuestros jefes de estado deben reconocerse como iguales, como lo son ante el derecho internacional, y además tener clara conciencia de que es necesario que ese proceso de integración se lleve a cabo con integración comercial y tecnológica, educativa y de salud. Y hay una cuestión fundamental, y es que queremos que nuestra región sea una región de paz, porque si algunos (ustedes) arman el ejército rojo, otros (nosotros) tienen que armar el ejército blanco, criollo, humanista, popular y de masas. La cosa es decir: muchachos, mataron de tres tiros en la nuca a Marielle Franco, quisieron matar a Cristina y al líder del PT siendo una minoría reaccionaria, mafiosa y cobarde que llegó al poder gracias a la crisis del fin de la globalización y la pandemia. Los pueblos siempre vuelven y no habrá lugar alguno, universidad extranjera o paraíso fiscal donde puedan esconderse una vez que los vayamos a buscar con todo el peso de la ley. Lula volvió al gobierno en Brasil porque en la historia de América Latina, no existe fuerza militar, paramilitar, ni económica que pueda contra la decisión de un pueblo soberano.
Disfruten esta lectura, prologada por una de mis enanas favoritas, que enmarca el fenómeno del lawfare y la trayectoria de un militante político, el líder del PT Lula Da Silva, que si fuera argentino, sería peronista, entraría a la cárcel cantando la marcha y se despediría de la misma manera.
Nahuel Bustos
Intelectual y militante
Referencias
Miranda, David et. al. (2024) Educación, política e ideología: debates teóricos y contribuciones prácticas, Ariadna Ediciones: CABA.
Teubal, Miguel (1985) Crisis y deuda externa América Latina en la encrucijada, Ediciones del Instituto del Desarrollo Económico y Social: CABA.