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Los libros que nos hicieron: un recorrido por una colección de Ampersand

 

por Esteban Brizuela

                                para Antonio de Matos, lector

Hay un solo día en que me resulta gratificante y para nada incómodo que me saluden, y no es justamente mi cumpleaños: es el día del lector, que se celebra cada 24 de agosto en Argentina en homenaje al nacimiento de Jorge Luis Borges, el más grande lector que tuvo nuestro país. Dije bien: “lector” y no “escritor”, no porque desconozca su condición de autor (¡quién podría animarse a semejante irreverencia!), sino porque el mismo Borges insistía en la preeminencia de su orgullo por los libros que leyó más que por los que escribió.

Esa idea del lector como una figura noble, deseada y con entidad propia reaparece en las palabras de Edgardo Cozarinsky sobre su amigo Alberto Tabbia en Los libros y la calle: “Todos hemos conocido algún espléndido lector, fino, penetrante, ajeno a las modas, que no escribía. O por lo menos que negaba hacerlo. O, colmo de la superchería, que publicaba ocasionalmente un artículo que nos dejaba con ganas de leer más, de saber más de su mirada, de sus gustos, de su prosa”. Este título pertenece a una de las colecciones más hermosas que conocí en los últimos diez años y que imagino le hubiera encantado a don Jorge Luis. Me refiero a Lector&s de la editorial Ampersand, cuyas obras me despertaron un gran entusiasmo, porque hablan de mi actividad preferida: la lectura.

¿Cómo se elaboró este catálogo que ya lleva más de veinte publicaciones? Habría que preguntarle a Graciela Batticuore, directora de la colección. La idea es simple y eficaz, así como la convocatoria es amplia: desde novelistas a historiadores, pasando por críticos literarios y poetas. La condición es que sean autores/as latinoamericanos (aunque la mayoría, por supuesto, son argentinos). Y cada uno traza su propia biografía como lector, es decir ensaya una mirada hacia atrás e intenta descubrir cómo nació esa pasión, que puede ser al mismo tiempo oficio y trabajo. Me refiero a los que trabajan de leer: ¡mi sueño trunco!

En cada uno de los volúmenes aparece una voz autobiográfica y reflexiva. Podríamos decir intimista, porque se sumergen en ejercicios de introspección para entender cómo se forma un lector. ¿Cuántos caminos posibles hay? ¿Hasta qué edad puede nacer la pasión por los libros?

Pienso que la gracia y el encanto de esta apuesta de Ampersand es que ningún lector resiste el desafío de bucear en su trayectoria. ¿Y qué podemos encontrar ahí? Primeras lecturas, deslumbramientos tempranos, influencias decisivas, rituales de lectura, amistades literarias, maestros inolvidables; fragmentos de poemas, novelas, cuentos y ensayos que fueron bisagra para una vida; anécdotas de escritores; modos de ordenar bibliotecas, profesores y clases célebres. La libertad con la que organizan los textos es notable: no hay dos libros que tengan la misma estructura. Y al final de cada volumen se coloca la lista de los cientos de textos que se nombran.

Una de las incorporaciones más recientes al catálogo es Estanterías ajenas de Nora Catelli, volumen que me dispongo a leer mientras concluyo estas líneas. A Catelli la conozco por sus lecturas críticas de la obra de Juan José Saer, mi escritor de cabecera y aquel de quien pronto voy a poner un cuadro en mi escritorio.

A continuación, a modo de pantallazos o flashbacks, comparto frases de los libros que más me gustaron. Son esos subrayados que hacemos quienes leemos con lapicera y marcadores en la mano, en homenaje al gran David Viñas. Ahí va: 

 

“Leer es una conversación con alguien que te entiende”.

-Mariana Enriquez, Archipiélago.

 

“Cuando se llega a cierta edad, los libros reunidos a lo largo de los años son testigos de los enamoramientos y desilusiones de varios lectores, lo que uno fue y el que momentáneamente es. También del momento en que llegaron a nosotros, comprados, regalados, heredados, robados”.

-Edgardo Cozarinsky, Los libros y la calle.

 

“Todo buen lector organiza sus lecturas, incluso aún sin proponérselo, sin distintos estratos, establece ciertas relaciones entre sus preferencias. Abusivamente, decreta dicotomías arbitrarias, y como las que guían sus opciones ante algunas ciudades, elige Venecia o Florencia, Tolstoi o Dostoievski; elige entre Eca de Queirós y Machado de Asís; entre Stendhal y Flaubert”.

-Ida Vitale, La ley de Heisenberg.

 

“Leer para saber. Leer para pensar. Leer para no pensar. Leer para olvidar. Leer para no olvidar. Leer para divertirme. Leer como educación sentimental. Leer como camino espiritual…”.

-María Teresa Andruetto, Una lectora de provincia.

 

“Retomaré más adelante esa lógica del desafío, que fue muy importante en mi formación lectora, pero que solo coaguló en una ética de la lectura cuando me puse bajo el amparo de aquel para quien la lectura funcionaba, más que como un desafío, como un duelo cuerpo a cuerpo: Enrique Pezzoni”.

-Daniel Link, La lectura: una vida…. 

 

 

La lectura puede encandilar. Puede producir un encantamiento parecido al devaneo amoroso de aquellos que recién se conocen en la intimidad.

-Carlos Battilana, Primeras luces.

Escuché muchas veces que Juan Carlos Rímini era el mejor lector de su generación en Santiago del Estero. Casi no dejó textos publicados. Pero leyó un montón y escribió algunos prólogos que de por sí dan cuenta de un personaje culto y refinado. Qué bien le hubiera venido a Rímini -de quien solo podemos recuperar anécdotas literarias por tradición oral- una consigna como la que Batticuore les propone a los autores de su catálogo.

Al fin y al cabo, esta colección es un homenaje a la experiencia de la lectura. A la vivencia lectora. Un festival de imágenes, tal vez, del lector que me gustaría ser.

 

LA LISTA DE LA COLECCIÓN DE AMPERSAND

Aquí va, mi estimado lector o lectora, la cuidada lista de la colección de la que hemos hablado con candor y entusiasmo. Para que, al terminar de leer esta ¿reseña?, vaya a una librería amiga (física o virtual) y comience a disfrutar de este festival de libros/ autores que nos prodiga cada título. Por cualquiera que empiece estará bien:

Altamirano, Carlos — Estaciones

Andruetto, María Teresa — Una lectora de provincia

Battilana, Carlos — Primeras luces

Burucua, José Emilio— Excesos lectores, ascetismos iconográficos

Catelli, Nora — Estanterías ajenas

Cozarinsky, Edgardo — Los libros y la calle

Eltit, Diamela — El ojo en la mira

Enriquez, Mariana — Archipiélago

Jitrik, Noé— Fantasmas del saber

Glantz, Margo — El texto encuentra un cuerpo

Guebel, Daniel — Un resplandor inicial

Gusmán, Luis — Avellaneda profana

Iparraguirre, Sylvia — La vida invisible

Kamenszain, Tamara — Libros chiquitos

Link, Daniel — La lectura: una vida…

Molloy, Sylvia — Citas de lectura

Monteleone, Jorge — El centro de la tierra

Moreno, María — Contramarcha

Noé, Luis Felipe — El ojo que escribe

Pauls, Alan — Trance

Sanín, Carolina — La voz del buey

Vitale, Ida — La ley de Heisenberg

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